El principal error que cometemos es, precisamente, basar la gestión del tiempo en el reloj. Si quieres administrar bien tu tiempo sustituye el reloj por una brújula. Cuando administras tu tiempo basado en el reloj (de tal hora a tal hora voy a hacer tal cosa, de tal hora a tal hora, esta otra …) llenas tu agenda de actividades, bajo la premisa de “no perder el tiempo”, llenando cada minuto de tu agenda; No obstante, lo importante es   Identificar qué es lo que quieres lograr, para de esta manera, priorizar tus actividades.

Aunque todas las actividades nos parezcan importantes, en realidad hay unas más importantes que otras. Clasificar algo como importante es una decisión personal que emana de adentro y urgencia es una presión que está en el entorno, que viene de fuera y que provoca que lleves a cabo una acción. La brújula te define prioridades.
Para gestionar tu tiempo de manera eficiente…

Cabe señalar que la habilidad o aptitud de saber gestionar el tiempo de manera eficiente, no es algo propiamente genético, algo con lo que naces, pero diría que el 20% de la habilidad de manejar el tiempo sí tiene que ver con rasgos de la personalidad. Es decir, hay personas que nacen con una personalidad más espontánea, más introvertida y eso, a veces, hace que sean un poco más desordenados, pero sí es cierto que la personalidad juega un papel importante en cuanto a cómo administramos nuestro tiempo. No obstante, el 80% está directamente ligado a una técnica, y, al ser una técnica, todos la podemos aprender.

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